Su Excelencia:

Me ha sorprendido la siguiente noticia: “Embajadora de EE. UU. comparte con Gonzalo, Arnaud, Omar y Matías”. BANÍ. La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, se reunió este viernes con los aspirantes presidenciales Gonzalo Castillo y Wellington Arnaud, con el senador Omar Fernández y con el comunicador Santiago Matías, conocido como Alofoque, en un encuentro informal celebrado en un colmadón de esta provincia.

Esta noticia ha generado sorpresa y desconcierto en amplios sectores de la sociedad dominicana, entre los que me incluyo. Resulta difícil comprender que Su Excelencia haya considerado apropiado celebrar una reunión en un entorno tan informal para abordar asuntos de relevancia política con personas que, de alcanzar la presidencia de la República, carecen —en opinión de muchos— de la formación académica, los valores cívicos y morales, y la integridad, templanza y compromiso espiritual necesarios para ejercer el sagrado deber de gobernar un país.

El temor es que, de materializarse tal escenario, la República Dominicana enfrente desafíos semejantes a los que atraviesan países como Argentina y Colombia, precisamente por elegir gobernantes inadecuados. No deseamos para nuestro país, ni para ningún otro, situaciones lamentables que conduzcan a conflictos o retrocesos institucionales. La sociedad dominicana anhela paz y progreso colectivo. Por ello, respetuosamente le hago saber que las personas invitadas al encuentro en Baní no representan el perfil idóneo para gobernar a la RD.

La experiencia reciente de países como Argentina, Colombia y Ecuador debe servirnos de advertencia. Preocupa también que uno de los asistentes haya sido señalado por diversos sectores por ejercer una influencia negativa sobre la juventud, promoviendo expresiones soeces y antivalores que distan del ejemplo edificante.

Enaltecer a figuras cuyos mensajes no contribuyen al crecimiento moral y cívico puede enviar señales contradictorias, especialmente cuando ese reconocimiento proviene de representantes diplomáticos de naciones poderosas consideradas ejemplos y líderes de la democracia.

Si su interés es contribuir positivamente al desarrollo de la República Dominicana, le ruego que considere revisar las actuales políticas comerciales que amenazan la industria arrocera nacional. Nos preocupa el impacto que tendría la apertura asimétrica del mercado, forzando la eliminación de los aranceles para el arroz importado desde los Estados Unidos. Nuestra industria arrocera no puede competir en igualdad de condiciones: carecemos de la tecnología avanzada, el acceso a insumos y maquinaria de bajo costo, así como de los generosos subsidios que benefician a los productores estadounidenses. Proteger este sector es esencial para garantizar la estabilidad económica y la subsistencia de miles de familias dominicanas residentes en campos y ciudades.

De implementarse dicha medida, cabe prever consecuencias tan devastadoras como las sufridas en Haití tras la eliminación de aranceles durante la administración de Bill Clinton. El sector arrocero dominicano está conformado por aproximadamente 30 mil productores y 300 mil empleos directos e indirectos. Si no se rectifica esta disposición injusta y onerosa, podría desencadenarse una verdadera tragedia humana en nuestras zonas rurales, ocasionando desempleo masivo y catástrofes sociales similares a las acontecidas en Haití, la India y México.

Cabe señalar, además, que esta situación tendría consecuencias políticas profundas, afectando al partido de gobierno y poniendo en riesgo su permanencia en el poder en las elecciones de 2028. Expreso, con el mayor respeto, que, si el objetivo de tales medidas es para beneficiar a alguno de los asistentes al encuentro de Baní, difícilmente encontraría respaldo entre el pueblo dominicano. Las recientes experiencias en países donde llegaron al poder figuras improvisadas, sin verdadero amor a su tierra, sin vocación de servicio y amor a sus connacionales y sin reciedumbre moral, nos alertan para en unas elecciones no cometer los errores de aquellos: elegir a un cualquiera para presidente.

Excelencia, la historia demuestra que líderes sin integridad y guiados solo por intereses personales —como ocurre con los actuales mandatarios de Argentina, Ecuador y Colombia— suelen conducir sus pueblos al desastre. Asimismo, es historia que los tratados de libre comercio injustos han empobrecido a países como México, India y Haití. Ahora se haría lo mismo con la República Dominicana si se consuma el dejar entrar el arroz norteamericano sin aranceles. Su Excelencia, señora Leah Francis Campos, a Dios le pido que la dote de discernimiento y sabiduría para que sus acciones contribuyan a fortalecer la democracia y consolidar las relaciones comerciales y diplomáticas entre la República Dominicana, los Estados Unidos y el resto del mundo.

Con todo respeto: Miguel Espaillat Grullón